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Las ventajas son
obvias; los estudiantes pueden mantener su estilo de vida, su
ritmo cotidiano y cumplir con sus obligaciones familiares, sociales
o laborales mientras se siguen educando. Además muchos
estudios han sacado a relucir que el estudiante a distancia tiene
mayor auto-disciplina, independencia, motivación y espíritu
de investigación que aquel que simplemente se sienta en
un aula a escuchar. Por otro lado, en general, las matrículas
son inferiores.
La educación a distancia va más allá que
la tradicional: no limita a la simple comprensión de un
texto o escuchar a un profesor; se reconoce la experiencia del
estudiante otorgando créditos por experiencia y antecedentes,
y en muchos casos, los programas son diseñados a medida
del estudiante. En efecto, para la educación tradicional
todos los estudiantes son iguales. Al contrario, generalmente
cuando se ofrece educación a distancia se considera algo
fundamental y es que nunca dos personas son iguales, ni tienen
los mismos conocimientos ni experiencia y por supuesto, los objetivos
y metas son distintos. |
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Muchas veces hemos
escuchado esta historia: "Lo siento, quisiera promoverlo
en su trabajo, pero usted no tiene ninguna graduación".
Cuantas veces hemos leído en las búsquedas laborales:
"Se requiere graduado universitario, preferentemente
con estudios de posgrado". Este "pedazo
de papel", el Diploma, se transformó
en una exigencia, más que en una necesidad. En efecto,
el aumento de la competitividad eleva las exigencias a la hora
de encarar una búsqueda laboral. Ya no es noticia que en
las dos últimas décadas del siglo XX cambiaron las
reglas de juego ante la influencia del proceso globalizador. Hoy,
el único responsable de la carrera de trabajo, del desarrollo
de la capacitación y de acceder a un entrenamiento sistemático
es uno mismo. Esto es clave para el éxito personal. Bajo
la creciente corriente global, las empresas entraron en un nivel
de competencia inusitado, lo que repercutió
en mayores exigencias de las organizaciones en el momento de seleccionar
a sus colaboradores, porque contar con personal preparado es la
única manera de seguir manteniendo una ventaja competitiva.
La debilidad del vínculo persona-empresa producida en los
últimos años afectará básicamente
a las personas menos capacitadas. El escenario es cruel pero se
hace más sangriento aún cuando no se cuenta con
ese "pedazo de papel". |
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