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Podríamos definirlo como
un sistema de educación donde profesores y estudiantes
están separados por tiempo o distancia, orientado principalmente
a personas con experiencia y deseos de investigar y que no requieren
un contacto permanente con profesores o compañeros de clase.
La tecnología movilizó nuestra forma de relacionarnos,
revolucionó el estilo de trabajo y también las modalidades
de estudio. En el campo de la enseñanza ya es común
hablar de universidades abiertas, sistemas a
distancia, aulas virtuales y universidades online. Instituciones
educativas de todo el mundo ofrecen diferentes cursos
y carreras a través de distintos sistemas de educación
a distancia. En consecuencia, ya no hay excusas para
quienes residen en localidades alejadas a las grandes ciudades
o para aquellos que no pueden equilibrar o compaginar sus horarios
a los de un programa tradicional.
Nunca antes se había dado la posibilidad de que millones
de personas obtengan graduaciones cumpliendo con sus obligaciones
laborales o familiares. Las personas adultas y ya formadas son
las que mayor beneficio obtienen de este sistema, rompiendo barreras
y eliminando las habituales dificultades para asistir a clases.
Viviendo o trabajando en lugares distantes de las aulas, trasladarse
a la salida de su trabajo en las horas de mayor tránsito,
sentarse horas en clases donde a veces se escuchan temas que no
son de su interés específico, compitiendo con estudiantes
más jóvenes y diariamente tratando de ordenar una
dificultosa agenda plagada de compromisos sociales son los obstáculos
que impedían acceder a un entrenamiento continuo; afortunadamente,
los tiempos han cambiado! Muchas universidades americanas adaptaron
sus procesos educativos a las circunstancias y necesidades de
los estudiantes adultos, enfocando las necesidades de los mismos.
Cientos de universidades de los Estados Unidos han desarrollado
programas más flexibles con énfasis en las necesidades
de las personas, más que en sus propios intereses. |
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Podemos inferir, luego de evaluar
los cambios en el segmento educativo, que ahora se toma más
en cuenta a la persona que se ve impedida de seguir capacitándose
por vías tradicionales, ya sea por su localización
o múltiples dificultades horarias. Precisamente como ventaja
esencial, esta modalidad permite que el estudiante administre
sus tiempos contando con el respaldo académico a través
de técnicas desarrolladas a tal fin.
Este sistema tiene vigencia desde hace más de 100 años,
pero hoy existen nuevas herramientas que enriquecen el sistema
educativo a distancia. El mayor desarrollo de esta modalidad educativa
comenzó a la par de las nuevas tecnologías, sobre
todo luego de la popularidad de Internet. Casi todos tienen acceso
a una computadora, cuentan con la posibilidad de comunicarse por
correo electrónico, conocen las ventajas de Internet, tienen
videocasetteras, más facilidades de acceder a bibliografía,
muchos tienen TV por cable o satelital. Dentro de este contexto,
pueden ofrecerse una gran cantidad de opciones como tomar clases
por audio o video, clases interactivas, videoconferencias, o simplemente
enviar sus trabajos por e-mail o fax. Universidades virtuales,
tutorías online y aulas multimedia son conceptos
que pertenecen, indiscutiblemente, a este siglo XXI. En consecuencia,
hoy es simplemente maravilloso saber que se puede obtener un
Master por ejemplo, sin pisar nunca un aula.
En el sitio de The Virtual College of New York University´s
School of Continuing and Professional Studies la página
de bienvenida dice: "El colegio virtual
existe porque reconocemos que en este mundo de ritmo veloz, usted
no tiene tiempo para ir a sentarse a una clase tradicional y prefiere
la conveniencia de estudiar en su casa o en la oficina"
En todo el mundo crece esta tendencia, y Latinoamérica
no es la excepción. Además aumenta el uso que los
estudiantes y profesores hacen de lnternet. A principios del año
2.000, en Estados Unidos unas 13 millones de personas estaban
cursando carreras a distancia, según consigna Donald Perrin,
editor de Education at a Distance. |
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